Alimentación: ¿Es una realidad para nuestros pequeños?

Hace ya algún tiempo que vengo cuestionándome el porqué de muchas de mis rutinas en diferentes ámbitos de mi vida, hábitos que desde siempre he tenido adquiridos sin plantearme hacer ninguna reflexión al respecto. Sin embargo, poco a poco fui informándome para ocuparme de cambiar ciertos asuntos personales, que hacían que me sintiese contrariada con los valores que creía perseguir. Gracias a ello actualmente tengo las ideas muy claras sobre todas esas dudas, entre ellas el tema moral y la alimentación saludable.

Cuando doy un paseo por el supermercado, a veces me entra curiosidad y no puedo evitar “echarle  un vistazo” a productos que me recuerdan mi infancia; los típicos briks de batidos de sabores con sus pajitas de colores, esos zumos que vienen decorados con fotos de frutas muy apetecibles, o las galletas Dinosaurio que nada más olerlas me trasladan a otros tiempos.

Tras pararme a examinar varios de ellos, me doy cuenta de cuánto ha cambiado mi perspectiva; al analizarlos y darles la vuelta para mirar los ingredientes, me encuentro con una auténtica bomba química para el organismo, que consumía cuando era pequeña y de la que actualmente se alimentan a diario los pequeños. La mayoría de estos productos con el tiempo van cambiando su formato pero siguen conteniendo lo mismo. En los recreos, por ejemplo en cuestión de media hora, muchos toman un brik junto a un bollito de leche o alguna galleta similar, por lo que una gran cantidad de las mismas calorías vacías van a parar a su sistema, sin aportar los nutrientes ni la calidad que realmente necesitan. Todo resulta demasiado procesado.

No soy nutricionista, pero es indudable que algo no estamos haciendo bien y es por ello por lo que os animo a que os plateéis este tema  y  busquéis información al respecto.  Mirad los ingredientes de esos productos que conquistan por sus colores o que contienen los protagonistas de los dibujos animados que vuestros  hijos ven. Entiendo que con esas estupendas fotos de frutas, o esos llamativos dibujos animados que les encantan  es fácil creer que le estáis dando lo mejor cuando es un engaño más.

Por supuesto, las familias lidian a diario con una realidad palpable: la ingesta masiva que los niños toman desde pequeños, pues estos ingieren  azúcar con azúcar, dulces con más dulces, fritos y refritos, carne ultra procesada, y a elegir conforme al envase más bonito.

Va pasando el tiempo y nos encontramos con chicos y chicas que no saben lo que es comer sano, tienen un gusto muy reducido y siempre hacia los mismos platos, los cuales repiten un día sí y otro también. Hagamos la prueba preguntándoles cuántas frutas y verduras conocen, pero que las conozcan no significa que las consuman, así que atrévete a preguntarles qué suelen comer diariamente y  encontrarás respuestas que te harán llevarte “las manos a la cabeza”.

Me preocupa enormemente este hecho, por ello he visto necesario contemplarlo en este artículo. Estamos acostumbrados a “vivir” la comida como elemento de disfrute, la asociamos al placer, al pasatiempo, y no nos percatamos de qué es lo que nos estamos llevamos a la boca hasta que no desarrollamos una dolencia. Lo mejor que puede pasar es que la reflexión nos golpee un buen día la conciencia, o bien que nuestro cuerpo se revele; aún estamos a tiempo de evitar  una enfermedad.

Me pongo de ejemplo. De pequeña odiaba la verdura y la fruta, solo quería dulces y me “chiflaba” la carne procesada. Ahora no puedo imaginarme el no consumirlas , pues actualmente son la base de mi alimentación diaria.

Es cuestión de hábitos, de acostumbrar el gusto a otros sabores, y una vez lo consigues, comienzas a apreciar lo que no imaginabas que te gustaría, dejas de rechazar estos alimentos y te das cuenta de lo imprescindible que son para la salud, y en definitiva, para tu calidad de vida.

Si ellos lo viven de pequeño les estaremos abriendo el camino, pues cuando sean adultos les resultara más difícil plantearse cambios, una vez tengan rutinas que llevan repitiendo desde que tienen uso de razón.

Os animo a optar por celebrar sus cumpleaños con un festín de frutas. Ellos de mayores os lo agradecerán.

4 comentarios en “Alimentación: ¿Es una realidad para nuestros pequeños?”

  1. No solemos reflexionar sobre lo que ingerimos, cierto. Ni como lo hacemos. A diario observó en mis alumnos ese tipo de productos en sus desayunos. No mastican, chupan, beben, sorben y me planteo si esto influye en la pronunciación y en tanta necesidad de logopedia. No entrenamos nuestros músculos. Es necesario masticar diferentes texturas

    • Tienes toda la razón,muchas gracias por dar otra perspectiva al asunto, muy interesante para abordarla.Me apunto este tema que me comentas para una nueva reflexión.

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