Videojuegos: Un tesoro mal etiquetado.

No hay porqué considerar malo jugar con videojuegos, ¿lo hay en jugar con muñecos? Es un pasatiempo más , como otro cualquiera. Así comienzo mi reflexión y posiblemente pienses que no tengo idea de lo que estoy dando a entender, pero no juzgues mis pensamientos antes de tiempo. Dije que no hay que considerarlos malos, pero no significa que todos sean adecuados o
que el tiempo que se emplea en ellos no deba ser controlado. Y estas variables son precisamente la clave. Cuanto más se prohibe algo más se quiere, ¿a quién no le entran ganas de abrir una puerta prohibida o que siempre estuvo cerrada con llave?. Sabemos que no lo podemos evitar por siempre, algún día se harán con la llave y antes de que eso pase es preferible que estemos
presente por lo que pueda ocurrir. Hay que saber elegir cuales son los que realmente les pueden aportar experiencias positivas de aprendizaje, que es lo que necesitan y hacerles conscientes del tiempo que emplean en ello. Dar opciones y regular su uso, no debe considerarse un castigo, es una regla como lo es sentarse a la mesa a comer a la hora del almuerzo.

Actualmente educación y videojuegos parecen ser conceptos contrarios, rivales, como si lo que aprendieron en la escuela se estuviera obviando al jugar. Pensar en un profesor hablando sobre videojuegos es como imaginarse a un médico dándole un cigarro a su paciente para calmar los síntomas de una enfermedad. Si conocéis el juego de Minecraft, con suerte habréis escuchado sus hermosas melodías, pues bien, decidí un día usarlas de fondo en mis sesiones con los alumnos, así que no es raro para ellos entrar en clase y escuchar alguna de fondo. Uno de los chicos nada más entrar en el aula la reconoció y comenzó a reír con ironía, le pregunté qué le había causado tanta gracia y me dijo que si yo supiera de qué era la música no la habría puesto, a lo que
respondí que sabía que pertenecía a Minecraft. Al escucharme se quedó sorprendido con los ojos abiertos de par en par y luego me lanzó un cúmulo de preguntas con curiosidad, como si hubiese abierto la caja de pandora, lo cual no me sorprendió en absoluto. Ese día me di cuenta que para ellos, el hablar con los profesores de los videojuegos resultaba ser un tema tabú. Desde entonces me siento más cerca de mis alumnos, me cuentan en sus redacciones de qué tratan los videojuegos a los que le dedican tiempo y me he convertido en una influencia para ellos.
He encontrado el punto equilibrado en el que se sienten cómodos para comentarme sus maneras de pensar sobre este tema. Por supuesto estoy en contra de los juegos violentos.

El mundo de las nuevas tecnologías cada vez alberga más espacio en nuestras vidas y sea como sea o como elijamos usarla, resulta absurdo negar esta realidad. De la misma forma que hoy en día no podemos imaginar alguien sin televisor, tampoco lo podemos imaginar sin el ordenador, la tablet, el teléfono móvil o las consolas. Como profesora no puedo evitar que se enganchen a jugar delante de una pantalla en sus casas, ni puedo controlar el tiempo en la que lo hacen pero sí puedo orientarlos para que al menos los videojuegos que escojan sean más educativos, le hagan reflexionar y le promuevan valores y no violencia, ni destrucción. En este blog quiero ir tratando algunos videojuegos que considero de interés educativo y que pueden aportar valores a sus vidas.

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